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CINE: «EL SUBMARINO AMARILLO» (1969). 7ª Clase de Introducción al cine.

2 julio, 2019 19:00

Gratuito

El Cine de Dibujos Animados: desde Walt Disney a los años setenta.

Cuando en 1937 se estrenó el film «Blancanieves y los Siete Enanitos» (duración: 1 hora y 23 minutos), el nombre de Walt Disney (1901-1966) llevaba ya 15 años tras la experimentación del dibujo animado, una técnica que cambiaba el rodaje de imágenes reales por las de animación. En 1922 había presentado su primer cortometraje basado en el cuento clásico «Caperucita Roja» y filmó decenas mas hasta llegar a su primera película de larga duración y ademas sonora. En 1928 había presentado a su primer gran criatura, Mickey Mouse en «Steamboat Willie», de seis minutos de duración, y allí ya utilizaba las técnicas del sonoro. Sus creaciones no pararon de hablar ni de desarrollar la calidad de imagen, hasta su temprana muerte a los 65 años. Dejaba atrás mas de 650 trabajos inducidos por él. Pero Disney no fue el inventor de este tipo de cine sino quien con el tiempo, gracias a innovaciones que él diseñaba y luego desarrollaban y elaboraban centenares de dibujantes a sueldo en su estudio, como si de una fábrica se tratara (y lo era en el sentido mas estricto del término), sino el hombre que mas protagonismo alcanzó con el paso del tiempo. Hasta eclipsar a competidores y precursores.

Unos años antes de la irrupción de los hermanos Lumiere con su invento, el Cinematógrafo, otros investigadores habían presentado artefactos que reproducían imágenes ya en animación. En la «era» del Cine, 1908 es el año que se cita como pionero en esta técnica con la aparición de los trabajos de Emile Cohl (1857-1938), cuando se estrena el corto «Fantasmagorie», uno de los primeros de sus mas de 300 trabajos. También Georges Meliés (1861-1938) había experimentado y alternando personajes reales con dibujos u otros trucos de los que fue inventor. Estos dos grandes y fundamentales nombres mueren el mismo año, casi olvidados ambos.

Hasta aquí he citado nombres de cinematografías pioneras. Pero también lo fue la nuestra, la Argentina, y un nuevo caso de desmemoria nos recuerda nuestra enorme capacidad de olvidar o ignorar datos fundamentales del pasado nacional. Un hombre nacido en Italia y emigrado a Buenos Aires a los cuatro años, Quirino Cristiani (1896-1984) es probablemente uno de los artistas mas olvidados y /o desconocidos de la historia nacional. En 1917 estrena el primer largometraje mudo del mundo en dibujos animados: «El Apóstol» (1 hora y diez minutos). Compuesto por unos 58.000 dibujos, y en 35 mm, a 14 cuadros por segundo, esta obra pionera se ha perdido para siempre. En 1918 presenta su siguiente trabajo, «Sin dejar rastros» y en 1931 estrena el primer largo sonoro, la sátira política «Peludópolis» (80 minutos) donde sus protagonistas son caricaturas de personajes contemporáneos como Yrigoyen, Uriburu, M. T.de Alvear, en una narración que descubre las intrigas políticas y corruptas (¡!) de nuestras clases dirigentes (y gobernantes). Sigue filmando, en sus propios estudios, hasta 1943 cuando estrena «Carbonada», después de deslumbrar con «El mono relojero» (1938) y «Entre pitos y flautas» (1941). En 1957 y 1961, dos enormes incendios destruyen toda su producción (solo sobrevive copia de «El mono relojero»). El hombre, agobiado y envejecido, se retira a su casa de Bernal, Provincia de Buenos Aires, donde moriría a los 98 años de edad. Algunos tuvieron el valor de rendirle un mas que tardío homenaje. Como retribución, citamos que en 2018 se instauró en España el premio «Quirino» que selecciona lo mejor de la animación ibero-americana. Un precursor indispensable de nuestra cinematografía y un nombre que aun hoy espera todas las reivindicaciones merecedoras de semejante talento. En 1941, el mismísimo Walt Disney viajó a Argentina para contratarlo y llevarlo a sus estudios de California. El inmigrante rechazó la oferta. Y eligió su destino argentino.

Las ramas mas generales de esta manifestación audiovisual se dividen en tres en la cinematografía: 1) el dibujo animado (dibujos planos en dos dimensiones fotografiados imagen por imagen), 2) animación en volumen (modelos reducidos o marionetas) y 3) animación por computadora (hija de los avances científicos / tecnológicos). Podríamos hablar de dos grandes vías o caminos que tomó el género: el clásico y el experimental. Dentro de este último destacan los trabajos realizados en la Unión Soviética y sus países satélites, con el nombre del checo Jiri Trnka (1912-1969) a la cabeza. Sus películas de corta y larga duración trabajan con marionetas filmadas imagen a imagen que alcanzan una maestría única y son el pilar del que parten creadores de todo el globo. El canadiense Norman McLaren (1914-1987) crea a partir de uno de los centros mas innovadores del mundo, el National Film Board of Canadá, todo un mundo donde lo experimental y lo abstracto se adueñan de la pantalla. Sus creaciones permanecen dentro de las mas modernas, un estilo de cine alejado de fines comerciales; en este terreno destacan en Argentina dos nombres que suceden a Quirino Cristiani: Dante Quinterno (1909-2003), dibujante mítico nacional, padre de Patoruzú y sus compañeros, estrena en 1942 el primer film animado en colores: «Upa en apuros» que queda en una duración de 15 minutos debido a enormes problemas de producción. Otro inmigrante, el español Manuel García Ferré (1929-2013) será el que desarrollará a lo largo de décadas un trabajo industrial que le convierte de alguna manera en el «Disney nacional». A finales de los sesenta estrena en televisión una serie con su creación «Hijitus». Enorme suceso que le acompañará por cuatro años en una televisión hastiada de producciones extranjeras. En 1972 estrena el primer largometraje de larga duración y en colores: «Mil Intentos y un invento», donde sus criaturas escapadas de las revistas, Anteojito y Antifaz, toman vida propia y convierten al film en un buen suceso comercial. Mucho mas lo tendría su segundo largo, «Trapito» de 1975, estrenado a finales del «boom» del cine argentino iniciado en 1973 y que la Dictadura se encargaría de liquidar definitivamente. Un periodo enormemente rico de nuestra cinematografía que merece todas las reivindicaciones posibles.

 En Estados Unidos hay mas nombres después de Walt Disney: los hermanos Fleischer, con Max (1883-1972) a la cabeza. Es el padre de la deslumbrante y transgresora Betty Boop y el animador para cine del marinero lleno de espinacas y músculos, Popeye. También lleva a Superman por primera vez a la animación fílmica.»Los Viajes de Gulliver» (1939), dirigida por su hermano Dave (1894-1979), es uno de los mas hermosos trabajos de su factoría, quien había deslumbrado ya en 1924 con «Oh, Mabel…!», el primer dibujo animado con sonido…que tuvo que proyectarse mudo porque se anticipo al uso masivo que llegaría a partir de 1927. Después de finalizada la Segunda Guerra Mundial, comienza la verdadera Era del género, que continúa hasta el presente. Se traduce en dos vías: la Televisión y los Cines. Mientras que de la segunda se adueña absolutamente Walt Disney con sus deslumbrantes largometrajes, famosos en toda la Tierra, tanto de animación como ficción, el ámbito casero de la «pantalla chica» es territorio de unos pocos. Ademas de Disney, quien también reina en este terreno, los estudios Warner Bros. y Metro-Goldwyn-Mayer son los grandes productores a través de artistas como Chuck Jones (1912-2002), Friz Freleng (1906-1995) y Tex Avery (1908-1980) padres, entre otras creaciones, de Looney Tunes y Merrie Melodies, cantera de adorables criaturas como El Coyote y el Corre-caminos, Porky, Piolin, Bugs Bunny o Silvestre.  Mas adelante aparecerá la otra gran locomotora de la televisión animada: Hanna-Barbera, estudio creado en 1957 y desde donde llegarían Los Picapiedras mas otras figuras hoy míticas. Los años 70 descubren la figura del maestro del cine de animación adulto, perseguido por censores varios por sus dibujos animados para mayores, repletos de sexo y complejidades varias: Ralph Bakshi, nacido en Medio Oriente, emigrante a USA y padre de «Fritz, el Gato», «Trafico Pesado» (ambos estrenados y rápidamente censurados en Argentina a mediado de los setenta), la primera versión cinematográfica de «El Señor de los Anillos», «Wizards», «American Pop» (con música deslumbrante incluida) o el experimento con actores y animación «Cool World», donde en 1993 Kim Basinger y Brad Pitt se dan la mano con criaturas salidas de la calenturienta mente del artista. Europa, menos dedicada al genero, entrega en los setenta el solitario nombre de Rene Laloux y su premiada » El Planeta Salvaje».

El presente de Pixar y el anime Japonés será motivo de una clase futura. Nos detenemos en el experimento sesentero de llevar al cine y con dibujos animados, el mundo de la música y cultura pop de The Beatles y su «Submarino Amarillo».

 

«EL SUBMARINO AMARILLO» / The Yellow Submarine / 1968 / Director  George Dunning / Color / Hablada en inglés con subtítulos en castellano / Duración 1h 30 minutos / Dibujos animados.

En el año 1964 se estrena el primer film que tienen a The Beatles como protagonistas. Tras cuatro años de suceso en aumento que les convierte en auténtico fenómeno global, el realizador norteamericano afincado en Reino Unido, Richard Lester (1932) que venía de realizar dos largometrajes de escaso renombre, es el encargado de firmar el debut en la cinematografía de los cuatro integrantes de la banda: «A hard day’s night» (1964), conocida en Argentina como «Yeah, yeah, yeah…», es una obra de su época. En el sentido menos afortunado de la expresión. Porque no ha superado el paso del tiempo y lo que en su momento podía resultar novedoso, revulsivo, experimental, hoy resulta extrañamente envejecido. El tono de comedia irreverente, carente de una narrativa solida que convierte al guión en un devenir, se supone que surrealista, sobre las andanzas de estos cuatro músicos que se interpretan (¿?) a si mismos, en medio de atropellos visuales varios, solo conserva algunos momentos verdaderamente graciosos. Sobreviven una deslumbrante fotografía en blanco y negro que transmite algo de una parte de la ciudad de Londres, cuyo espíritu rebelde de entonces marcó modas y tendencias. La falta mayor, quizás sea el escaso talento interpretativo de los cuatro y sus exagerados intentos de resultar graciosos e irresistibles. En realidad es una película muy irritante: el querer ser graciosos a toda costa resulta un intento frustrado. Cuando dejan de lado estos esfuerzos y cantan, interpretan música, la magia se apodera de la función y el registro documental se impone y aparece como lo unico realmente posible de lograr después de tantas idas y venidas. Igualmente el film fue un enorme suceso comercial y hasta crítico en varios sectores de «modernos» que arropaban cualquier cosa que se distanciara de lo «convencional». Confundieron los logros del «Free Cinema» con los del realizador que llegaba desde la publicidad, que, sin embargo, una vez fuera del mundo beatle, encontró su propia voz en una serie de magnificas manifestaciones artísticas de su época: «El Knack…y como lograrlo», «Petulia» o » Después de la bomba», mas algunas realizaciones de mediados a finales de los años setenta, aportan al cine la mirada inquieta de un cineasta que busca en la mordacidad de la comedia sus mejores propósitos. A veces lo consigue, otras no. En 1965 vuelven a trabajar juntos y repiten suceso en color: «¡Help!» (¡Socorro!) continúa por la senda anterior. Pero es peor. La gracia parece desaparecer de casi todos los planos. El tercer intento beatle será a través del genero del dibujo animado: «El Submarino Amarillo». Basada en un guión escrito a cinco o seis manos, parece un terreno mas fértil de abonar todo ese imaginario pop que trasmiten las canciones de la banda. Con una utilización de nuevas técnicas surgidas en la época con la llegada de nuevos talentos al mundo de la animación, la película sin embargo puede considerarse un fracaso en términos comerciales. El publico que aplaudió las dos anteriores entregas, huyó despavorido de las salas al no poder acceder al mundo de ficción propuesto por los autores. Esta ficción, donde un grupo de malvados de color azul y formas deformes y monstruosas aterrorizan a toda una población hasta dejarlos literalmente paralizados, será atravesado por un submarino con fines revolucionarios, mientras los cuatro músicos dibujados según imagen y semejanza, cantaran algunas bellisimas canciones a la par de intentar ser héroes devenidos autómatas a las ordenes del Capitán Fred. Que lucha por acabar con la maldad reinante e imponer definitivamente la paz, el orden «desordenado», la libertad y la dicha entre la población. Los ecos del movimiento hippie, las influencias de las culturas orientales, el trazo pop estilo de su tiempo, se impone por sobre todas las demas consideraciones. El resultado es una obra de extraña belleza visual pero con un ritmo que decae continuamente y hace tedioso el devenir de la casi hora y media que dura la función. Sin embargo sus imágenes resaltan hoy como testigos poderosos de un tiempo en que se creyó que los himnos de amor y paz acabarían por alcanzar a la civilización. Un intento fallido alejado de las revoluciones violentas que se desarrollaban en varios lugares del planeta mientras The Beatles perseguían sus ideales a golpe de musica y colorido.

 

Detalles

Fecha:
2 julio, 2019
Hora:
19:00
Precio:
Gratuito
Categoría del Evento:
Web:
www.alfredovivarelli.com

Organizador

Bellas Artes / Vivarelli-Daneri
Teléfono:
2281 424834
Correo electrónico:
bellasartes.azul@gmail.com

Local

Escuela de Bellas Artes
Av.25 de Mayo 573
Azul, Buenos Aires 7300 Argentina
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Teléfono:
2281 424834
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